Lüla Reyna: madre, mestiza y exquisitamente mexicana

Nació el 10 de marzo de 1980 en Guadalajara, México. De su familia nos cuenta que es «como una gran familia de circo en la que cada uno tiene talentos diferentes» y que en esa fuerte unión, cada “personaje” «da lo mejor de sí en el show de la vida». Antes de instalarse en Valencia, vivió en Madrid y en Cawston, Canadá. Aquí llegó en 2011 para estudiar un postgrado en Gestión Empresarial de la Música, se enamoró de un valenciano y decidió quedarse. «A mí me encanta esta ciudad, ¡y a él no lo sacas de la terreta por nada!», nos explica entre risas. Nos confiesa que su tercera pasión es cocinar y disfruta experimentando y fusionando la gastronomía de los lugares que ha conocido: «Hago una carne asada marinada con michelada (cerveza, limón, pimienta, salsa perrins y sal) con guarnición de pimientos del padrón sofritos con limón y sal, y una ensalada de brotes tiernos con jengibre y tomate de l’horta…» De México echa de menos el maíz en todas sus formas y sabores, pero cuando viaja a su país añora el buen jamón.

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Cambiamos de sabor, a bastante más amargo, para centrarnos en temas sociales:

«Hay un tema que principalmente me preocupa y me ocupa: el abuso de los derechos indígenas en México. Existen más de 15 millones de personas pertenecientes a comunidades originarias que son omitidas y pisoteadas por el Estado e ignoradas por un gran porcentaje de la población mexicana. Los indígenas son nuestro más grande tesoro cultural, un legado que muchísimos países quisieran conservar y en México los miramos mal, se menosprecian y los humillan. Puede ser que muchas personas no hayan entendido que cuando mueran los abuelos que aún se rigen bajo las tradiciones ancestrales se acabará con ellos un legado vivo de tradiciones musicales y alimenticias, de arte, de lenguaje de los pueblos e infinitas historias, ¡todo ello invaluable!

Actualmente los líderes indígenas se están organizando civilmente, de norte a sur para hablar, registrar y demandar los abusos y matanzas que están recibiendo por parte de las autoridades, ya que la mayoría vive en zonas naturales que deberían estar protegidas bajo la ley y sucede todo lo contrario. La ley quiere explotar esas zonas, “venderlas” a concesiones extranjeras y los únicos protectores de preservar la poca dignidad que nos queda con la Tierra son ellos, y están solos, sin recursos más que sus rituales y su resistencia milenaria. Es importantísimo que todos los mexicanos estemos informados de lo que está sucediendo con ellos para poder apoyarlos y frenar su exterminio. Tenemos que despertar la curiosidad en las nuevas generaciones, que sepan que existe un mundo más allá de la burbuja que les enseña la televisión.

El Gobierno en México para mí está completamente desacreditado desde que entró Peña Nieto legítimamente al poder. No creo más en la política, no me interesan los colores ni los partidos. En mi día a día construyo un mundo donde caben muchos mundos, como dicen los zapatistas, donde la inclusión y la generosidad rigen las decisiones que afectan a mi comunidad. Confieso que si el movimiento nacional indígena cumple su objetivo de lanzar una mujer originaria candidata a presidenta de México volveré a participar, incluso a luchar.»

Lüla Reyna lleva la fuerza de las raíces mexicanas en la sangre, pero nos cuenta que su acercamiento a la música folclórica de su país fue muy progresivo, a través de algún disco recopilatorio: «Fue amor a primera escucha. A partir de ahí comencé una búsqueda de los sonidos populares de diferentes regiones de México y luego de otras culturas, ¡y cada vez quedaba más encantada! Fue un impacto también conocer a Chavela Vargas, esa voz desgarrada que entonaba las canciones antiguas desde un sonido diferente y mestizo, volvió de pronto con la vejez en el poncho y unas notas de guitarra suficientes, sin mariachis ni folclor vulgar, ella y su versión de la música mexicana. ¡Maravillosa!»

Entre sus influencias: Lhasa de Sela, Mercedes Sosa, Amalia Rodrigues, Silvio Rodríguez, Elliot Goldenthal, Javier Limón, Los Folcloristas, Los Cojolites, Cuco Sánchez, Miguel Aceves Mejía y José Alfredo Jiménez.

«Antes tenía el sueño de conocer a los “grandes” y que descubrieran mi talento para grabar algo juntos, luego comprendí que existo en una generación brutal de artistas que si nos unimos daremos a conocer al mundo lo que tenemos para ofrecer. En ese tenor grabé colaboraciones con el cantante de folk valenciano Rafel Arnal y con el madrileño Mario Boville, de la banda de rumba mestiza Alpagarta. En México grabé con Jeisél Torres, uno de los principales exponentes de la música tradicional mexicana fusionada, y con la cantante de pop-folk Sofía Orozco.»

Lüla canta, toca y compone. Después de rendir homenaje al exquisito folk de su pueblo sobre los escenarios de Canadá, España, México y el Sudeste Asiático, en 2014 publicó su primer trabajo discográfico Madre Mestiza, producido por el jazzista mexicano Carlos S. Vilches. «Una vuelta a la raíz para deconstruir los significados del mestizaje con España y África, haciendo uso de una instrumentación híbrida y sacando a la luz tradiciones ancestrales que han permanecido en lo inexplorado durante mucho tiempo.»

El próximo viernes, 2 de diciembre, ofrecerá en el Centro Cultural SGAE de Valencia su último concierto del año, acompañada por los músicos valencianos Miguel Pérez Perelló (guitarra), Carlos Sanchis Sanfélix (acordeón) y Jaume Guerra Meneu (contrabajo). La cita es a las 19:00 horas y la entrada, libre hasta completar aforo.

«¡Es el último concierto porque voy a ser madre! El viernes os espera una Lüla potencializada por una feminidad salvaje que me ha brotado estos meses, junto a una barriga que por poco me impide tocar la guitarra. Después de este, volveremos a vernos en junio de 2018 con temas nuevos y proyectos de internacionalización que comenzarán a ver la luz ese verano.»


Texto: Vanesa Martínez Montesinos
Fotos cedidas por Lüla Reyna
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